viernes, 14 de diciembre de 2012

Te seguiría

A ti, tú que ignoras el mundo y con él mi indiferencia:


Te seguiría al infierno, si así pudiésemos compartir que sea el fuego; y no me arrepentiría, no me arrepentiría.

Te seguiría al fondo del cielo, donde se refleja el mar, si así pudiésemos compartir que sea el aire; y no me arrepentiría, claro que no me arrepentiría.

Te seguiría vida y muerte y vida otra vez, si así pudiésemos compartir que sea el tiempo, y no me arrepentiría, no me arrepentiría.

Pero claro, quizás no quieras compartir tu infierno, ni tu cielo, ni tu vida ni muerte ni tu otra vida. Quizás no haya fuego para dos, ni tanto aire para ambos, o tiempo que nos envuelva.

Pero claro, te seguiría, y no me arrepentiría.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Carta Roja

A mi amada:

Me costó la mitad del alma escribirte esta carta, y la otra mitad enviártela fuera del infierno. No me arrepiento de mi decisión, pero sí de lo que no pude decidir, como amarte por ejemplo. Y es que el infierno no es tan malo cuando te recuerdo, y eso es siempre.

Intentaría secar tus lágrimas pero ya no te siento llorar. El fuego no duele tanto como solía hacerlo. Estas palabras no fueron hechas para nada más que tus ojos. Zafiros que admiré en compañía de la oscura soledad. Ahora solo siento la soledad, oscura y acompañada.

Sonrío. Demonios llegan y preguntan "¿Cómo puedes sonreír en vez de sufrir? a lo que siempre os respondo "Por qué debería sufrir si puedo sonreír?. Luego explotan y se van. Luego vuelven a explotar. no pueden sonreír. Pero tú mi amada, por favor, nunca dejes de hacerlo. Aunque no te pueda ver. Te recordaré en mi olvido.

Te recordaré por siempre y por nunca, que es lo que me queda. Que es lo que aún te puedo dar.

Hace frío. Prefiero desaparecer creyendo que me amaste con corazón, alma y cuerpo, aunque no sé por qué lo pido si ya no tengo nada más con que amarte. Prefiero eternizarme creyendo egoístamente que fuiste, eres y serás mía todas las veces que renazca, aunque la verdad sea otra, cambie o se mantenga congelada.

Me desespera imaginarte, pero te pierdo en el lago. Me desespera que un día te vea caminar por acá, tendría que convertir esta tierra seca en cielo húmedo. Y ya luché lo suficiente, no quedan espectros en vuestros sueños.

A veces creo que sería mejor que me olvidaras, deja de apretar la carta, en serio. Mi esencia está cansada de intentar en vano limpiar tus gotas de inocente lluvia, cansada de que me reemplaces con la almohada. A veces creo que deberías aceptarlo. Pero es tu decisión también. Solo no vendas nada para responder, que el infierno no tiene dirección que pueda entregaros.

Quizás es tarde para confesaros, pero ya no me queda voluntad. Aun recuerdo (y grabé en cada piedra) nuestro encuentro, nuestro beso, ¡oh! como deseo tus besos, tu manos haciéndole a mi piel, y las mías devorando tu nieve que por piel asemejas. Tu suspiro inconfundible y el grito del placer supremo. aún recuerdo tu mirada indiferente, y tus pesadillas.

Y es que acá no llegan los rezos. Solo tu tristeza hecha vasijas, frágiles, inmortales.

El rojo por muy vetusto que esté, sigue siendo mi color y mi destino.

Me despido de ti para siempre, ya no os podré susurrar palabras de amor en sueños, solo en vida, solo en muerte. Quizás nos volveremos a ver algún día, cuando el metal cubra al mundo y la realidad se viva en la mente y todos se olviden de este lugar. O cuando ambos seamos gatos.

Siempre tuyo.
Sieg. Delacroix


lunes, 3 de septiembre de 2012

Carta a ese supuesto Dios de los Cielos

Carta a Dios

Dios, mira tu gente, se están muriendo y no haces nada.

Te dedico unas letras, no por que dude o acepte tu existencia, sino por mi abuelo, se que de niño te pedí, mirando las estrellas que le dieras un halo más de vida. Hoy ya es suficiente.

Lo encontré en su lecho de muerte, mirando un cielo que no podía alcanzar ni ver; débil y triste, respiraba lento perdiendo en cada suspiro lo poco de vida que le quedaba, dejándolo aún más muerto.

¿Dónde estás Dios?
¿Sigues tratando de controlar nuestras creencias?
¿Sigues decepcionado de tu creación?
¿Acaso has probado suerte en otro universo, uno donde seres te son fieles viviendo y muriendo por ti solo por fascinación y una promesa blanca grisácea?

Es que verlo así me hace creer que este es el infierno. ¡Miralo! la tortura casi eterna de un cuerpo que agoniza, de una mente que no recuerda quien es, de unas manos y pies jubiladas hace mucho tiempo; pero el tiempo sigue y se pone a llover ¿Serás tú triste?

¿Acaso es tuya la vida y no la muerte?
¿Si nos esperas muertos, para que vivimos?

Dios, ¿Dónde estás?

Tu gente aún cree que les debes el paraíso, aún creen que sus vidas dependen de tu voluntad. Hoy miro a mi abuelo y me doy cuenta que no estás ahí, solo el ángel negro degustando la putrefacción antes que los gusanos. ¿Tendrá mi abuelo otro deseo que no sea morir?
Quizás tu secreto es ver el dolor en carne ajena, es escuchar plegarias lamentables, es bordear el hilo entre el hospital y la morgue; o simplemente te dedicas a mirar como destruimos lo que más amamos.

Dicen que soy tu hijo, pero nadie puede afirmar que seas mi padre.

Dios, hoy pregunto por mi abuelo, ¿Dónde estás? no ves que te está esperando mientras observa tu reino desde el infierno en el techo de la habitación oscura.

A veces, me siento decepcionado.


Gracias.
Siegfried Delacroix

Inferno Guardian

Inferno Guardian

There is nothing to cannot burn
There is nothing to cannot defeat
Burns! Sears!
Chars! Melt!
Fire is your ally
Magic your flow
Knowlegde your limit
You Born to be powerful
you will die being unbeatable
Cross your sword agains the Dragon one
Maybe you will find your fate.
Siegfried Delacroix

Guardián del Infierno

No hay nada que no puedas quemar
No hay nada que no puedas vencer
¡Quema! ¡Chamusca!
¡Carboniza! ¡Derrite!
El fuego es tu aliado
La magia tu flujo
El conocimiento tu límite
Naciste para ser poderoso
Morirás invencible
Cruza espadas con el Dragón
quizás encuentres tu destino.

My Soul


Chained to this sad reality
and to my wild demon.


Encadenado a esta triste realidad
y a mi demonio salvaje.

sábado, 18 de agosto de 2012

After the Farewell


Afted the farewell



In my darkness
rest a lair where,
screaming monsters
recall me your name,
claming red glory
in twisted battle,
where lions devour gods
where white turns black
and feathers falls furiously,
in madness silence
a footprint realease the wild one
a hand is rised to control
a heart die in sorrow
a soul hang life
a sword buried in flames,
the broken promise cries
in sharp obscure pieces,
pieces that remember me
your pure shadow
in a distance that never get close.


Siegfried Delacroix


Después de la despedida

En mi oscuridad
descansa una guarida donde,
ruidosos monstruos
me recuerdan tu nombre,
clamando gloria roja
en batalla retorcida,
donde leones devoran dioses
donde el blanco se torna negro
y plumas caen ferozmente,
en silencio demente
una pisada libera al salvaje
una mano es alzada para controlar
un corazón muere en lamento
un alma sujeta la vida
una espada enterrada en llamas,
la rota promesa llora
en filosas piezas oscuras,
piezas que me recuerdan
tu sombra pura
en una distancia que nunca se acorta.

A Vain Momentum


A Vain Momentum


Suddenly a white angel,
in grey desert,
surrounded by black feathers,
with red soft sins,
is turtured by words,
words in white, grey and black.


Siegfried Delacroix



Un momento vano

De repente un ángel blanco,
en desierto gris,
rodeado por plumas negras,
con suaves y rojos pecados,
es torturado por palabras,
palabras en blanco, gris y negro.